La precariedad en nuestro país está doce puntos por encima de la media europea

    La Secretaría de Empleo de CCOO ha elaborado un informe en el que se advierte que no habrá un crecimiento del empleo ni de la riqueza, ni una redistribución justa de la misma, hasta que se consiga que la tasa de precariedad cumpla el objetivo de convergencia con la media europea. Para lograr que nuestros niveles de precariedad sean similares a la media de los estados de nuestro entorno deben aplicarse medidas que contemplen la situación de cada empresa y la tasa de precariedad que tengan –proporción de empleos temporales sobre fijos– para que pueda reducirse hasta el 14,2%.

    05/01/2018.
    Tasa de precariedad por sector y sexo

    Tasa de precariedad por sector y sexo

    En este sentido, el informe señala que deben establecerse medidas que penalicen a aquellas empresas que no cumplan las tasas que se vayan acordando y advierte que para conseguir alcanzar los niveles europeos es más importante disminuir la precariedad que abordar los diferentes tipos de contratos.

    Los datos confirman que en el 2º trimestre de 1987 la tasa de precariedad en el sector privado era del 17’5% (16’1% los hombres y 21’3% las mujeres). Desde ese momento fue creciendo trimestre a trimestre hasta prácticamente duplicarse en tres años: en 1990 era del 34’3% (31’7% los hombres y 40’4% las mujeres). En muy poco tiempo, tres años, la precariedad se instala en el sistema productivo: desde el segundo trimestre de 1989 no baja la tasa de precariedad del 30%. Es la crisis económica la que, con la expulsión de los asalariados temporales, la sitúa en el 29’9% en el tercer trimestre de 2008.

    Ese crecimiento continúa hasta alcanzar su valor máximo en el tercer trimestre de 1995: el 40’9% de las personas asalariadas en el sector privado tenían un contrato temporal (38’6% los hombres y 45’9% las mujeres). En el conjunto de los sectores, público y privado, se llega hasta el 35’2% (33’7% los hombres y 37’9% las mujeres).

    Esta circunstancia llevó en abril de 1997 a los agentes sociales a firmar el Acuerdo Interconfederal para la Estabilidad del Empleo. Desde ese momento y hasta el estallido de la crisis en 2007 se frenó el aumento. Durante esos diez años se mantuvo la tasa de precariedad en una media del 32’7% (los hombres en el 31’2% y las mujeres en el 35’0%).

    Con la crisis entre el tercer trimestre de 2007 y de 2011 en el sector privado se destruyen 470 mil empleos fijos y 1,5 millones de temporales. Es decir, de cada cinco empleos que se pierden, uno es fijo y cuatro son temporales. En el sector público se crean 316 mil empleos de los que 296 mil son fijos y 21 mil temporales. Por cada empleo temporal se crean catorce empleos fijos. La tasa de precariedad del sector privado desciende hasta el 26’2% (el 25’9% los hombres y las mujeres el 26’6%)

    La reforma laboral de principios de 2012, además de otras importantes modificaciones, cambia la regulación de la salida de las empresas, ya sea mediante despidos individuales o colectivos. Entre el tercer trimestre de 2011 y de 2017 en el sector privado por cada asalariado estable que aumenta en el sector privado, aumentan dos precarios.

    La tasa de precariedad de este sector aumenta dos puntos hasta el 28’2% (los hombres el 28’4% y el 27’9% las mujeres). Desde el tercer trimestre de 2011 hasta el de 2013 momento máximo de aplicación de las formas de salida de la empresa modificadas por la reforma laboral, se destruyen 992 empleos en el sector privado, de los que 609 mil son fijos. Es decir, por cada puesto precario, se destruyen dos estables. Este era el objetivo de salida de la reforma laboral: invertir el proceso de salida de las empresas de una relación de un fijo por cada cuatro temporales hasta 2011 a dos fijos por cada temporal.

    En paralelo a este proceso de incremento de la precariedad por medio de la temporalidad, se produce un segundo proceso de precarización por medio de la parcialidad no querida de la jornada de trabajo. Este proceso provoca que las pérdidas de trabajo queden desdibujadas al ser troceados los empleos. Es por ello por lo que mientras que las personas que hay trabajando son un 8’9% menos con relación al inicio de la crisis, las horas trabajadas habitualmente son un 13,2% menos. Esta diferencia supone alrededor de seiscientos mil empleos a tiempo completo: de decir que se han perdido 1,2 millones de puestos de trabajo a 1,8 millones.

    Hasta aquí el análisis se ha centrado en el comportamiento del sector privado en relación con la precarización del empleo. El sector público, como se puede apreciar en el gráfico, ha tenido y tiene un comportamiento diferenciado. En el 2º trimestre de 1987 la tasa de precariedad era del 7’9% (los hombres un 7’3% y las mujeres un 9’2%). En tres años la tasa de precariedad también se duplica en el sector público. En 1990 la tasa es del 14,2% (11’5% los hombres y 18’5% las mujeres). Desde ese momento hasta 1998 la tasa está más o menos estabilizada con una media de todos los trimestres del 16’4% (el 13’2% para los hombres y el 20’9% las mujeres).

    Desde 1998 la tasa de precariedad va aumentando continuamente hasta el inicio de la crisis como si el Acuerdo Interconfederal para la Estabilidad en el Empleo alcanzado no tuviera que ver con el sector público. La tasa de precariedad que se encontraba en el 17’4% en el segundo trimestre de 1998 (13’9% hombres y 21’5% mujeres) llegó hasta el 26’8% en el tercer trimestre de 2008 (19’5% los hombres y 33’0% las mujeres).

    Durante la primera parte de la crisis el empleo sigue creciendo en el sector público alcanzando su mayor volumen en el tercer trimestre de 2011 con 3’3 millones de personas de las que 1’8 millones son mujeres. La tasa de precariedad va disminuyendo alcanzándose su nivel más bajo en el tercer trimestre de 2013 con el 20’2% (15’1% hombres y 24’5% mujeres).

    Es con ley de estabilidad del ministro Montoro a la entrada al gobierno del PP y la con lo que se inicia tanto la pérdida de puestos de trabajo, hay doscientos cincuenta mil menos en la actualidad, como un nuevo aumento de la precariedad en este sector que en la actualidad presenta una tasa de 24’1% (18’6% los hombres y 28’5% las mujeres). En la actualidad son las mujeres en el sector público quien tiene una mayor tasa de precariedad

    Es de destacar el diferente comportamiento que ha habido en los dos sectores en relación con la diferencia entre mujeres y hombres. En el sector privado desde una diferencia máxima de 11’6 puntos en el año 1991 se ha ido produciendo una reducción de la diferencia hasta que en el tercer trimestre de 2013 se tornan las situaciones y son los hombres quienes tienen una mayor tasa hasta alcanzar 1’6 puntos de diferencia a finales de 2015. En el tercer trimestre de 2017 la tasa de los hombres era medio punto superior a la de las mujeres.

    En el sector público la máxima diferencia entre la tasa de precariedad de mujeres y hombres se produce en el primer trimestre de 2008 en el que las mujeres tienen una tasa 15’2 puntos superior a la de los hombres. Desde ese trimestre ha ido disminuyendo esta diferencia llegando en el tercer trimestre de 2015 hasta 6’6 puntos. Vuelve a aumentarse la diferencia otra vez y en la actualidad la tasa de precariedad de las mujeres del sector público es 9,9 puntos superior a la de los hombres de ese sector.

    Por último, el informe indica que la tasa de precariedad que se alcanza en 1995 el estado español pasa a tener un comportamiento exclusivo en el conjunto de la Europa de los quince. La precariedad entendida como falta de estabilidad no se da en ninguno de los otros catorce mercados de trabajo. Hay un diferencial de 23,5 puntos entre la tasa española y la de la Europa de los quince. Entre 1995 y 2007 la tasa media ha sido de 33% mientras que en la Europa de los quince el 13,2%. Hasta la crisis, de todos los estados de la Unión Europea, solamente Polonia, el 27’3%, y Portugal, el 20’4%, alcanzan tasas superiores al 20% en 2006. En el año 2016 la tasa de precariedad se ha situado en 14’2% (13’8% los hombres y 14’7% las mujeres) tanto en la Europa de los quince como en el conjunto de la Unión Europea. Frente a ello, en España había una tasa del 26’1% (el 25’8% los hombres y el 26’5% las mujeres).

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