Fondos Adicionales: Una mala caricatura de negociación

    CCOO sigue denunciando el lío que está generando la Administración en la aplicación de cada una de las medidas pactadas con cargo a los fondos adicionales que anula todo lo que huela a negociación. Por ese camino, siempre nos van a encontrar enfrente a CCOO, no lo vamos a permitir, no lo vamos a aceptar.

    10/12/2019.
    Sede de la Dirección General de Función Pública en Madrid

    Sede de la Dirección General de Función Pública en Madrid

    Ha costado sacar a la Administración de la sorprendente e injustificada fase de parálisis en la que estaba y del incumplimiento de acuerdos que llevaban firmados más de nueve meses. Ha sido necesario gastar esfuerzo y tiempo exigiéndolo, recurrir al inicio de movilizaciones por parte de CCOO y poner de manifiesto que ese camino colocaba las cosas en clave de conflicto.

    El trabajo ha servido para desatascar la situación, para que la Administración saliese de su inactividad, pero aquí acaban las bondades del cambio. Función Pública ha despertado, pero lo ha hecho con un desprecio absoluto por los elementos esenciales que debieran guiar una negociación.

    En la reunión de la comisión de seguimiento del acuerdo de fondos adicionales se denunciaba por CCOO el lío que está generando la Administración en la aplicación de cada una de las medidas pactadas con cargo a los fondos adicionales.

    Todas las dirigidas a niveles y complementos específicos mínimos, medidas que pretendía ordenar ese grupo de retribuciones complementarias, se han hecho con criterios equivocados que van a contribuir a desordenar aún más las retribuciones en nuestra Administración. La situación se repite con la que afecta a las Oficinas de atención al público en donde va a ser difícil saber porque unos puestos pasan al nivel 17 y otros se mantienen en el nivel 15. Todo se ha transformado en un pequeño caos, un caos interesado y que busca minimizar el gasto, aunque sea a costa de que se pierda toda la coherencia de aquello que se acordó.

    Para poder perpetrar este despropósito, la Administración anula todo lo que huela a negociación.

    • ¿Se discuten los criterios con los que se va a aplicar cada medida con carácter previo? NO.
    • ¿Se proporciona información sobre las modificaciones que se van a realizar con cargo a los fondos adicionales? NO.
    • ¿Se sabe cuánto cuesta cada una de las medidas aplicadas y el número de efectivos o puestos que ha quedado afectado? NO.

    Estamos hablando de un fondo finito y concreto. En sus resoluciones, en las de CECIR, la Administración identifica el coste pactado de cada una de las medidas como límite máximo de gasto, pero ¿cuánto nos gastamos realmente? Función Pública y Costes, con desparpajo y sin sonrojo dicen no saberlo. Cuando desde CCOO señalamos esta respuesta como una burla a la inteligencia, terminan aceptando, a regañadientes, que habrá que calcularlo y si no se ha gastado lo que se había comprometido deberá existir un remanente al que se tendrá que dar salida.

    Lamentable, se mire por donde se mire. Preocupante que este bochornoso modelo de negociación no desasosiegue al resto de organizaciones sindicales. Desesperante que esos mismos modos de discusión se pretendan imponer en una de las medidas más importantes del acuerdo de fondos adicionales, como es la medida 3 que debiera ordenar los complementos específicos y dar un primer paso en la configuración de una cierta carrera profesional en el propio puesto en la AGE.

    Esta medida, la que actúa sobre los complementos específicos, se alimenta de fondos correspondientes a 2018, 2019 y 2020. La parte más importante del presupuesto es la de 2020 en donde debería contarse con una cuantía superior a los 15 millones de euros. Pero no, primera imposición de la Administración, solo se va a discutir y a repartir los escasos dos millones que se acumulan para esta cuestión entre el 2018 y 2019. Poco les importa que estemos a pocos días de estrenar el año 2020, es más, todo apunta al interés de demorar la discusión y el reparto del fondo más cuantioso, el que corresponde a 2020, un año más y desvirtuar la medida hasta hacerla irreconocible.

    La segunda imposición nos deja boquiabiertos. En la propia reunión se nos entrega una tabla de los complementos específicos que se van a utilizar de referencia y se acabó. Ni un solo dato más que acompañe a la tabla. Ni número de efectivos, ni frecuencias de cada uno de los complementos específicos para poder colocar la referencia en el punto más adecuado, nada. Ninguna posibilidad de negociación.

    La tabla la tenéis como anexo. Para aplicarla deberemos consultar el registro correspondiente a nuestro Nivel de Complemento de Destino y si nuestro complemento específico no coincide con ninguno de los que en ella viene indicado entonces se revisaría el mismo hasta el inmediatamente superior que aparezca para nuestro nivel.

    Los efectos económicos de todas las modificaciones que afecten a niveles 17 e inferiores serán desde el 1 de enero de 2018 y desde el nivel 18 en adelante la revisión se retrotraerá al 1 de enero de 2019.

    Un nuevo despropósito que vamos a intentar frenar desde CCOO, aunque el nivel de desprecio por la negociación al que ha llegado la Dirección General de Función Pública deja poco espacio para suponerle capacidad de rectificación. Detrás de estas prisas, detrás de estos simulacros de ninguneo hay un interés económico y de reducción del gasto que no nos deben pasar desapercibidos.

    Estamos en un momento en el que no solo se trata del contenido de los acuerdos, no se trata solo del objeto sobre el que se quiera discutir, se trata primordialmente de los modos, de las formas, de los métodos que se utilicen para concretar el acuerdo o incluso el desacuerdo. La forma en la que se aborda la negociación en estos momentos por parte de la Administración es insultante y solo puede concebirse como aceptable si lo que se pretende es un modelo de relaciones laborales basado en el vasallaje y en servilismo. Por ese camino, siempre nos van a encontrar enfrente a CCOO, no lo vamos a permitir, no lo vamos a aceptar. Si ese es el modelo, si los aires de modernidad y de cambio van por esa senda, vamos a trabajar todo lo que sea necesario para cambiarla.

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